Entrevista a Josep Mª Sòria.
Para contrastar opiniones, he realizado la siguiente entrevista, relacionada con el tema, a Josep Mª Sòria, miembro del consejo editorial de La Vanguardia, y profesor de Historia del Periodismo en la Universidad Pompeu Fabra.
1) ¿Crees que ha existido, durante la historia de la televisión, programación que no fuera “basura” (a excepción de documentales, e informativos)? Si es así, ¿en qué cadena, y qué programa?
“Por supuesto que ha habido programas en TV, más allá de documentales e informativos con calidad. Sería prolijo ahora concretar programas y cadenas. Se me ocurre por ejemplo, un programa de Javier Gurruchaga, el cantante de la Orquesta Mondragón de hace 20 años, ‘Viaje con nosotros’ creo que se llamaba, que era un programa de entretenimiento muy divertido, rompedor e inteligente, que provocó entonces mucha polémica. Bajo la dirección de Pilar Miró, pienso que TVE hizo un intento serio de realizar una televisión de contenido y de entretenimiento que naufragó por culpa del entonces vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, para el que era mucho más importante el control del ejecutivo sobre la televisión que sus contenidos. Aquel enfrentamiento terminó con una dramática renuncia de Miró.
La cuestión es que, por aquella misma época (1988), el gobierno autorizó las televisiones privadas (Antena3, Telecinco y Canal Plus –de pago-) que entraron en competencia con TVE y con las televisiones autonómicas para hacerse con una parte de la publicidad. Esta competencia ha traido consigo un paulatino deterioro de los contenidos, hacia una programación que se ha basado únicamente en la audiencia, hasta el punto que, de unos años a esta parte, ha aparecido el llamado fenómeno de la tv-basura, aunque no es ni mucho menos exclusivo de España. En Italia llegó mucho antes de la mano de Silvio Berlusconi, con las ‘mama chicho’ y ahora las célebres ‘velinas’.
De hecho, antes de que existieran las televisiones privadas sólo había TVE, con dos canales, la Uno y la Dos, que no competían y ni siquiera se hablaba de audiencias ni de ‘shares’ porque los tenía todos la única televisión que había. Fue mediados los noventa cuando empezó a haber competencia por ganar audiencia y apareció primero el fenómeno de la contraprogramación, es decir, a variar los programas y los horarios en función de lo que anunciaba la comptenecia”.
2) ¿La razón por la que la programación actual este compuesta sobretodo por programas del corazón y “Reality Shows” es porque la audiencia así lo quiere, o porque las cadenas no dan otra opción a la hora de ver la televisión?
“Básicamente es por la lucha por la audiencia y la publicidad. En España, las televisiones públicas acumulan la tercera parte de la tarta publicitaria y TVE la mitad de esta parte. El gobierno ha decidido recientemente que TVE renuncie a financiarse a través de la publicidad, probablemente con la intención de sanear el sector audiovisual en España seriamente endeudado. La pregunta es si, como temen algunos expertos, la renuncia a este tipo de financiación acabará por hacer de TVE una cadena introvertida, irrelevante y marginal. Por supuesto que el riesgo existe.
Contestando a tu pregunta y en sentido contrario, cabe interrogarse sobre si el fin de la lucha competitiva con TVE hará que las privadas mejoren sus contenidos y renuncien a los programas del corazón y los reality. Me imagino que no. Vamos, estoy seguro de que no será así. Yo no creo en el tópico de que es la audiencia la que pide basura, como dicen algunos. Es vcerdad que, en general, junto al deporte, este tipo de programas son los que tienen más audiencia. Pero pienso que el espectador medio simplemente se acomoda a lo que se le da, hasta que se cansa y se marcha a otros medios de entretenimiento, como internet. Diría que, en ese sentido, las televisiones privadas han ido a lo fácil, a pesar de que, según mi opinión, ha habido programas de entretenimiento, de los calificados como televiisón basura, muy polémicos pero muy bien hechos. Por ejemplo, ‘Crónicas marcianas’ de Xavier Sardà, del cual fui un defensor”.
3) ¿Es posible que la constante lucha de las cadenas por la mayoría de audiencia sea un rasgo más de la comunicación, y que no sea posible que deje de existir?
“Esto es cierto. La competencia existirá siempre en el tipo de sociedad que vivimos. Pero también pienso que algún día, la calidad se verá recompensada, aunque la experiencia dicte lo contrario, hasta ahora. Quizás soy un iluso o demasiado optimista. Pero los programas de calidad también tienen un ‘share’ alto y esto es un signo de esperanza. No sólo se consume ‘basura’, ni mucho menos”.
4) ¿Crees que los programas de “prensa rosa” como la Noria, desprestigian al periodismo? ¿Pueden considerarse periodismo?
“Son periodismo, sin duda. Un periodismo que busca el efecto inmediato de convocar masivamente al espectador a base de llevar al límite el debate sobre lo que sea, un asunto político o un asunto perosnal, a veces infringiendo el código ético que debe presidir nuestra profesión, otras traspasando las fronteras del buen gusto e incluso, en ocasiones, atentado al honor de las personas, lo que puede constituir un delito. Pero es un tipo de periodismo que siempre ha existido”.
5) ¿Ocurre esto también en la prensa escrita? Si no, ¿puede modificarse la programación para captar al público, que se hace?
“Respecto de la primera pregunta, como te decía en la anterior, siempre ha existido este tipo de periodismo. En el extranjero se llama periodismo amarillo o tabloides, por el color de su papel o por su tamaño. En el periodismo británico, que para mí es, hoy, de nuevo, el mejor, hay una gran tradición de ese periodismo populista, agresivo, amarillento. En España nunca ha tenido éxito, aunque siempre hubo una prensa del corazón que tenía ventas masivas, más que la prensa diaria. Esa prensa ha entrado en decadencia desde que el ‘corazón’ ha entrado en televisión.
En cuanto a la segunda de tus preguntas, ya he indicado más arriba que soy optimista y que terminará por imponerse la calidad. Primero, porque el medio televisivo debe evolucionar tras la irrupción de la red y deberá apostar por unos nuevos contenidos y nuevas formas más especializadas. Por ejemplo, el debate soobre la supoervivencia de las televisiones generalista. Segundo porque, en basura, la televisión jamás podrá competir con la red, porque nunca podrá tener los medios de la red. Y tercero porque pienso que la humanidad progresa y el modelo de televisión generalista basado en el italiano del berlusconismo es cosa del siglo pasado. Espero”.